Duele despedir.
Vivía enamorada de ti
Eras luz, eras amor, eras todo lo que quería, todo lo que necesitaba.
Pero ocultabas lo bueno, dejabas entrever heridas abiertas de gran profundidad que enturbiaban esa luz, que la apagaban.
No sé cuánto tiempo pasó pero esa luz empezó a parpadear, y La Luz se fue convirtiendo en sombra.
Sombra que daba frío y que a veces dolía, y aparecía fugazmente esa luz de la que me enamoré en todo su explendor, pero era tan efímera que dolía su ida.
Intenté borrar esa oscuridad, cerrar esa herida, pero no fui fuerte, o quizás no lo suficiente.
Nunca supe cuando mi corazón se rendiría, no creo que lo haya echo nunca, pero he perdido la batalla, quizás no era yo quien debía curarte, o quizás mis armas no eran las correctas.
Intento no recordar momentos de luz, porque sigo enamorada de esos momentos, en los que amaba tanto que la felicidad era poco, no quiero volver a luchar en vano, a dormir con miedo, a sentir frío, a sentir impotencia de no poder hacer nada para calmar tu dolor, tu miedo, tu frío.
No sé qué nos depara la vida, o si hay futuro, pero hoy me declaro perdida.
Presento mi dimisión ante esta situación.
Puede que seas una luz intensa que debe ser descubierta por alguien más fuerte, o puede que seas tú mismo quien tenga que dejar esa luz salir, he esperado, he callado, he aguantado, me duele, pero tengo que ser fuerte por mí alguna vez, aunque no lo veas, aunque pienses que siempre estoy pensando en mi, pero estoy segura que algún día lo verás, te prometo que lo he dado todo de mí, quizás no como debía, y también he caído, también he fallado, también has visto mi oscuridad, tú si has cerrado heridas.
Has sido mi luz, mi guía, mi compañía, mi fuerza y mi maestro.
Te doy las gracias por ello.
Puede que me odies, pero algún día esa luz dentro de ti saldrá fuera, y lo entenderá y serás feliz.
Yo seguiré con mi locura y con mis tormentas, perdida entre letras y persiguiendo sueños.

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