Enero duele
Nunca imaginamos cuanto valor poseemos, hasta que un día cuando menos lo esperas te das cuenta que tenías mucho más de lo que pensabas, y ya es demasiado tarde, no puedes hacer nada , solo asumirlo y cargar con que podrías haberlo echo mejor, pero no estoy hablando de cosas físicas, hablo de algo que todos poseemos alguna vez, hablo del tiempo, ese tiempo que muchos perdemos, que muchos, todos perdemos tiempo, y malgastamos mucho en tonterías pensando que vale más que lo realmente importante.
Realmente nunca sabemos cuando es la última vez que vamos a poder abrazar a una persona, y si de algo me he dado cuenta en mis años de vida , que aunque pocos, los considero bastante llenos, es de que sobrevaloramos el tiempo, no nos importa, dejamos cosas para mañana y llamadas para otro día, que se convierten en otra semana, y un día ya no está.
Hay afortunados que se dan cuenta a tiempo, hay afortunados que aún pueden hacer mucho más, yo no puedo.
Nunca todo el tiempo del mundo me parecería suficiente, ni si quiera me hago a la idea de que un día estás aquí, y al siguiente ya no.
Me ha tocado despedir a mi abuela, la única que me quedaba, si, me considero afortunada, he podido despedirme, pero ha sido de los momentos más duros de mi vida.
No sé qué parte es la que más duele de todas, dependerá de la persona, pero sin duda sé que este año no va a ser el mismo, no va a ser el que habíamos planeado abriendo por última vez, sin saberlo, los regalos de reyes.
Mis primeras palabras del año se las dedico a mis abuelos, quienes siempre creyeron en mí, a pesar de todo, me riñeron, me premiaron, y me dieron todo.
Hoy más que cualquier otro día veo estrellas como fechas claras, fechas que jamás olvidaré, fechas que duelen, pero que te hacen seguir adelante cuando crees que ya no puedes más.
Este año mi penitencia va por ellos, va a ser duro, no verte después, pero me acompañas en cada paso.
Realmente nunca sabemos cuando es la última vez que vamos a poder abrazar a una persona, y si de algo me he dado cuenta en mis años de vida , que aunque pocos, los considero bastante llenos, es de que sobrevaloramos el tiempo, no nos importa, dejamos cosas para mañana y llamadas para otro día, que se convierten en otra semana, y un día ya no está.
Hay afortunados que se dan cuenta a tiempo, hay afortunados que aún pueden hacer mucho más, yo no puedo.
Nunca todo el tiempo del mundo me parecería suficiente, ni si quiera me hago a la idea de que un día estás aquí, y al siguiente ya no.
Me ha tocado despedir a mi abuela, la única que me quedaba, si, me considero afortunada, he podido despedirme, pero ha sido de los momentos más duros de mi vida.
No sé qué parte es la que más duele de todas, dependerá de la persona, pero sin duda sé que este año no va a ser el mismo, no va a ser el que habíamos planeado abriendo por última vez, sin saberlo, los regalos de reyes.
Mis primeras palabras del año se las dedico a mis abuelos, quienes siempre creyeron en mí, a pesar de todo, me riñeron, me premiaron, y me dieron todo.
Hoy más que cualquier otro día veo estrellas como fechas claras, fechas que jamás olvidaré, fechas que duelen, pero que te hacen seguir adelante cuando crees que ya no puedes más.
Este año mi penitencia va por ellos, va a ser duro, no verte después, pero me acompañas en cada paso.


Comentarios
Publicar un comentario