Nada.

No sé como expresarlo.
Echo de menos tantas cosas, cosas que no pueden volver, las estrellas pesan, los recuerdos se acumulan y solo salen en formato salino a través de lacrimales.
Puede que nadie comparta mis conceptos, que nadie entienda mis ideas, pero sé que no me estoy equivocando, aunque me sienta triste y perdida.
Ya no tengo ganas de plantarle cara a aquellos que juzgan sin saber, o a aquellos que sin escuchar dan sus propias conclusiones, me da coraje y rabia, mucha rabia, pero no tengo ganas de caer en sus discusiones, no tengo fuerza suficiente.
Me siento fuerte por momentos cuando me veo sonreír a pesar de todo lo que llevo por dentro, pero me siento débil cuando alguien juzga algo que me importa, y no sé que hacer.
Todo cambia, nada permanece, como canta leiva.

Nada es eterno, y a diario veo como los niños pierden el tiempo tan efímero que se les ha otorgado con su famlia, y no lo saben, no lo comprenden y lo pierden, y yo, daría todo y más, por compartir un solo instante con ellos, que ya no están.


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